{"id":12377,"date":"2023-05-16T15:13:11","date_gmt":"2023-05-16T20:13:11","guid":{"rendered":"https:\/\/historiadelarte.uniandes.edu.co\/?p=12377"},"modified":"2023-06-05T15:08:45","modified_gmt":"2023-06-05T20:08:45","slug":"el-kant-cinematografico-solaris-y-lo-bello","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/old.facartes.uniandes.edu.co\/sitio-harte\/clio\/decima-edicion\/el-kant-cinematografico-solaris-y-lo-bello\/","title":{"rendered":"El Kant cinematogr\u00e1fico: Solaris y lo bello"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\" id=\"wpb-content-root\"><p>[vc_row u_row_style=\u00bb0&#8243; u_row_paralax=\u00bb0&#8243; u_row_scheme=\u00bb0&#8243; css=\u00bb.vc_custom_1656103171178{padding-top: 50px !important;}\u00bb][vc_column][vc_btn title=\u00bbRegresar a la portada de Cl\u00edo #10&#8243; style=\u00bboutline-custom\u00bb outline_custom_color=\u00bb#ff8d93&#8243; outline_custom_hover_background=\u00bb#ff8d93&#8243; outline_custom_hover_text=\u00bb#ffffff\u00bb shape=\u00bbsquare\u00bb align=\u00bbcenter\u00bb link=\u00bburl:https%3A%2F%2Fhistoriadelarte.uniandes.edu.co%2Fclio%2Fclio-revista-de-historia-del-arte-decima-edicion%2F\u00bb][\/vc_column][\/vc_row][vc_row u_row_style=\u00bb0&#8243; u_row_paralax=\u00bb0&#8243; u_row_scheme=\u00bb0&#8243; css=\u00bb.vc_custom_1656103171178{padding-top: 50px !important;}\u00bb][vc_column width=\u00bb1\/2&#8243;][vc_column_text css=\u00bb.vc_custom_1684267130836{padding-top: 50px !important;padding-bottom: 50px !important;}\u00bb]<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #ff8d93;\">El Kant cinematogr\u00e1fico: Solaris y lo bello<br \/>\n<\/span><\/h6>\n<p>[\/vc_column_text][vc_text_separator title=\u00bbPor Juan Francisco Gonz\u00e1lez R.\u00bb color=\u00bbcustom\u00bb accent_color=\u00bb#ff8d93&#8243;][\/vc_column][vc_column width=\u00bb1\/2&#8243;][vc_single_image image=\u00bb12310&#8243; img_size=\u00bbfull\u00bb][\/vc_column][\/vc_row][vc_row u_row_style=\u00bb0&#8243; u_row_paralax=\u00bb0&#8243; u_row_scheme=\u00bb0&#8243; css=\u00bb.vc_custom_1656103171178{padding-top: 50px !important;}\u00bb][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=\u00bb5\/6&#8243;][vc_column_text]La <em>Cr\u00edtica del juicio<\/em> de Kant nos abre la posibilidad de explorar la forma en que los lineamentos kantianos se ajustan a un experiencia est\u00e9tica particular. As\u00ed ser\u00eda interesante analizar desde la teor\u00eda kantiana lo que podr\u00eda considerarse una experiencia de lo bello: la primera escena de <em>Solaris<\/em> de Tarkovsky (1972). En principio, a\u00fan no tengo claro si es una secuencia, una escena o varias escenas, pero debido a mi ignorancia cinematogr\u00e1fica la llamar\u00e9 \u201cescena\u201d (va del minuto 2:51 al 4:54). En t\u00e9rminos generales, la escena es muy sencilla, pues solo muestra el movimiento de las algas en un rio, diferentes plantas cercanas y termina con la aparici\u00f3n de Kris Kevin, el protagonista, con una chaqueta azul en medio de la vegetaci\u00f3n (hasta este punto la escena se me revela como hermosa, o bueno, bella). As\u00ed, se podr\u00eda argumentar que, bajo los lineamientos kantianos, esta primera escena de Solaris es un ejemplo de lo bello y de arte bello. En ese caso, es interesante explorar como, desde la teor\u00eda est\u00e9tica kantiana, la escena de Solaris podr\u00eda ajustarse tanto dentro de las nociones de Kant frente a lo que puede enjuiciarse como algo \u201cbello\u201d y lo que podr\u00eda considerarse como \u201carte bello\u201d. A ra\u00edz de esto, para poder explorar la relaci\u00f3n de esta escena con la filosof\u00eda kantiana se analizar\u00e1: primero, la manera en que podr\u00edamos considerar bella esta escena; segundo, de qu\u00e9 forma se podr\u00eda entender esta escena como una obra de arte bello desde el trasfondo filos\u00f3fico kantiano.<\/p>\n<p>Ahora bien, antes de reflexionar sobre si el objeto es bello o no, est\u00e1 la pregunta frente a la naturaleza del objeto mismo que se est\u00e1 enjuiciando como bello. B\u00e1sicamente, al momento de elegir esta experiencia est\u00e9tica, nacen algunas cuestiones frente a este \u201cobjeto bello\u201d, pues, al ser una pel\u00edcula, surge la pregunta de c\u00f3mo podr\u00eda darse el juicio est\u00e9tico para Kant en este tipo de obras. Particularmente, est\u00e1 la pregunta de si lo que est\u00e1 generando satisfacci\u00f3n son los objetos que se presentan en la pel\u00edcula o la escena misma. Es decir, lo que se encuentra bello es el lago, las algas y plantas que muestran en la escena, o si realmente es toda la composici\u00f3n de la escena en donde no solo son los objetos los protagonistas, sino tambi\u00e9n los movimientos de la c\u00e1mara, los enfoques y los otros elementos que componen una escena como un todo. As\u00ed, intentando dar sentido a lo que parece generar placer, considero que, en el caso de esta experiencia est\u00e9tica, pareciera que la escena como un todo es el objeto que se puede encontrar como bello.<\/p>\n<p><strong>A. La escena como algo bello<\/strong><\/p>\n<p>En principio ser\u00eda interesante preguntarse c\u00f3mo se podr\u00eda considerar esta escena como bella desde lo expuesto en la \u201cAnal\u00edtica de lo Bello\u201d de Kant, particularmente, desde las nociones del \u201cdesinter\u00e9s\u201d y de \u201cuniversalidad\u201d.<\/p>\n<p><em>El desinter\u00e9s y lo bello <\/em><\/p>\n<p>Primero, en el primer momento de la \u201cAnal\u00edtica de lo bello\u201d, Kant explica que la experiencia de lo bello es una experiencia subjetiva que parte de un sentimiento de satisfacci\u00f3n que es desinteresado. B\u00e1sicamente, para Kant cuando enjuiciamos algo bello, no estamos haciendo un juicio que se fundamente en la existencia o no del objeto, sino en lo que este objeto produce en nosotros, por eso explica:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cAhora bien, cuando se pregunta si algo es bello no se desea saber si a nosotros o a cualquier otro nos va o nos podr\u00eda ir algo en la existencia de la cosa, sino que se pregunta c\u00f3mo la enjuiciamos en la mera contemplaci\u00f3n (intuici\u00f3n o reflexi\u00f3n).\u201d [B 6]<\/p>\n<p>Este es un punto fundamental para enjuiciar lo bello, pues, es a ra\u00edz de esto que se diferencia del juicio de lo agradable, pues, con este \u00faltimo la satisfacci\u00f3n s\u00ed recae en la existencia misma del objeto y, por tanto, es una satisfacci\u00f3n interesada (como cuando nos comemos una buena changua, pues no es que nos parezca bella y la enjuiciamos en la mera consideraci\u00f3n, sino que la deseamos, la queremos probar, deleitar a nuestros sentidos con sus sabores extra\u00f1os). Es por esto que la satisfacci\u00f3n en el juicio del gusto solo puede ser desinteresada, pues, cuando veo una obra de arte o un objeto bello en la naturaleza no quiero deleitarme con \u00e9l, no es simplemente agradable y es por esto que, como explica Kant, con lo bello \u201cs\u00f3lo se desea saber si la mera representaci\u00f3n del objeto en m\u00ed est\u00e1 acompa\u00f1ada de satisfacci\u00f3n\u201d [B 6]. Es decir, se est\u00e1 partiendo desde la subjetividad de la persona que lo est\u00e1 enjuiciando y no de la simple existencia del objeto.<\/p>\n<p>En ese caso, desde mi juicio, y siguiendo el ejercicio subjetivo que plantea Kant, es claro que esta escena de Solaris la considero bella desde mi subjetividad y s\u00ed me genera un sentimiento de placer, por lo cual, la pregunta estar\u00eda en si esta satisfacci\u00f3n es desinteresada o no. En principio dir\u00eda que s\u00ed es un sentimiento de placer desinteresado, pues mi inter\u00e9s por esta representaci\u00f3n no est\u00e1 fundamentado en su existencia sino en lo que esta genera en m\u00ed. Este desinter\u00e9s podr\u00eda interpretarlo de diferentes maneras, pues, primero, la satisfacci\u00f3n que genera esta escena no tiene ninguna relaci\u00f3n con el resto de la pel\u00edcula, ni las tem\u00e1ticas de esta, en especial porque no me la he terminado de ver y porque la verdad no la he entendido. Por lo cual, el contexto de la escena no es un factor para que la encuentre bella (quiz\u00e1 la \u00fanica posibilidad de que esto fuera as\u00ed es considerando que me parece bella la escena por el hecho de que es de Tarkovsky, pero, hasta donde llega mi reflexi\u00f3n, este no es el caso). Segundo, tambi\u00e9n podr\u00eda decir que mi satisfacci\u00f3n tampoco est\u00e1 relacionada con un inter\u00e9s por los elementos t\u00e9cnicos de la obra, como el tipo de movimiento de la c\u00e1mara, los m\u00e9todos de grabaci\u00f3n, entre otros, en especial porque soy ignorante al respecto, por lo cual, no ser\u00eda consciente de ninguno de estos aspectos. As\u00ed que, en t\u00e9rminos generales, considero que mi placer por esta escena est\u00e1 fundamentado en la satisfacci\u00f3n que la representaci\u00f3n genera en m\u00ed y, por lo tanto, mi inclinaci\u00f3n no radica en la existencia del objeto que estoy enjuiciando.<\/p>\n<p>Ahora bien, a pesar de que hasta cierto punto podr\u00eda decir que mi placer por esta escena es desinteresado, con los planteamientos de Kant en relaci\u00f3n con lo agradable, me pregunto si mi juicio sobre esta escena tambi\u00e9n tiene alguna resonancia con el deleite (que se relaciona con el juicio de lo agradable). Para Kant el \u00fanico de los tres tipos de satisfacci\u00f3n que es desinteresado es el del gusto, pues \u201cning\u00fan inter\u00e9s, ni de los sentidos ni el de la raz\u00f3n, fuerza la aprobaci\u00f3n\u201d [B 16].\u00a0 Pero, entonces, me surge la pregunta de qu\u00e9 tanto mi placer por esta escena de Solaris est\u00e1 mediado por los sentidos y, en esa medida, por un juicio de lo agradable, \u00bfquiz\u00e1 lo encuentro placentero por los colores? \u00bfpor los sonidos? \u00bfpuede relacionarse el deleite con la combinaci\u00f3n particular de los colores y los sonidos? \u00bfser\u00eda un juicio de la misma naturaleza que utilizo cuando me refiero a la irresistible changua? En principio, dir\u00eda que estos elementos, y lo que despiertan en mis sentidos, s\u00ed parecen ser un factor para que considere esta escena satisfactoria. Pero igualmente esta satisfacci\u00f3n, que de cierta forma podr\u00eda enjuiciarse desde lo agradable, no la encuentro an\u00e1loga con claros ejemplos de lo agradable, como cuando me como un chocolate o uso una silla de masajes. Es decir, los colores de la escena y los sonidos no los relaciono espec\u00edficamente con un deleite, sino como algo que contribuye a la belleza general de la escena. As\u00ed se podr\u00eda decir que parece existir un tipo de \u201cprimac\u00eda\u201d de lo subjetivo, y que estos elementos como los colores de las plantas y su contraste con el azul de la chaqueta de Kris o los sonidos del rio y del bosque, s\u00ed pueden ser un factor que me incline a considerar la escena placentera, pero de igual forma est\u00e1n enmarcados dentro de un contexto m\u00e1s amplio que ser\u00eda la escena misma que es la que considero bella. Es decir, no encuentro placentera la escena en funci\u00f3n de lo colores o por el sonido (o al menos no se reduce a esto, es m\u00e1s, podr\u00eda ser algo marginal), sino que siento que hay algo m\u00e1s que, precisamente, no recae en la escena sino en lo que esta me est\u00e1 generando. Entonces, pareciera que, desde Kant, es como un punto medio que, si bien el objeto puede ser hasta cierto grado agradable y me interese su existencia, en \u00faltimas, se acerca m\u00e1s a un enjuiciamiento de algo bello, pues la experiencia est\u00e9tica est\u00e1 fundamentada, en \u00faltimas, en lo que la escena genera en m\u00ed.<\/p>\n<p><em>Lo universal y lo bello<\/em><\/p>\n<p>Segundo, otro elemento importante para Kant en el juicio del gusto es la \u201cpretensi\u00f3n de universalidad\u201d. En el segundo momento, Kant llega a la conclusi\u00f3n de que \u201cbello es aquello que sin concepto gusta universalmente\u201d [B 32]. B\u00e1sicamente, con esto Kant explica que cuando enjuiciamos a un objeto como bello existe la pretensi\u00f3n de que ser\u00e1 bello para otros. Un aspecto fundamental relacionado con esta pretensi\u00f3n de universalidad es que no se hace por medio de conceptos o ideas, sino que se fundamenta en la noci\u00f3n de que todos tenemos las mismas facultades y, por lo tanto, deber\u00edamos sentir lo mismo con lo bello. As\u00ed, en relaci\u00f3n con Solaris, surgen dos preguntas: primero, \u00bfpuedo comunicar por medio de conceptos por qu\u00e9 es bella la escena?; y, segundo, \u00bfhay pretensi\u00f3n de universalidad?<\/p>\n<p>De esa manera, en primer lugar, es claro que no es posible argumentar a otra persona por qu\u00e9 encuentro bella la escena, pues ni yo tengo claridad de por qu\u00e9 me gusta, ya que no puedo ponerla en conceptos. Es decir, no hay forma de explicar con ideas c\u00f3mo encuentro la presentaci\u00f3n de estas algas, la vegetaci\u00f3n y la aparici\u00f3n de Kris como algo bello, pues intentar atribuirle alg\u00fan concepto o dar alguna raz\u00f3n por la cual es bella siempre dejar\u00e1 por fuera lo que me genera esa experiencia est\u00e9tica. Entonces, no puedo simplemente comunicarle a alguien con conceptos que la escena es bella, que el movimiento de las algas representa el pasar del tiempo o algo por el estilo, pues tampoco lo veo \u00fanicamente as\u00ed. Ahora, quiz\u00e1 la \u00fanica forma en que podr\u00eda dar alguna raz\u00f3n del porqu\u00e9 me atrae la escena es por una apreciaci\u00f3n subjetiva: me parece hipnotizante. Y si bien esa idea no logra expresar el placer que me genera, s\u00ed logra capturar de cierta medida el elemento que despierta mi sentimiento de placer. Es decir, no estoy comunicando las razones y los argumentos de por qu\u00e9 es bello, pero, alej\u00e1ndose un poco de Kant, s\u00ed puedo compartir algunos fundamentos subjetivos frente a porqu\u00e9 ese objeto me despierta alguna satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed, en segundo lugar, est\u00e1 la pregunta sobre la pretensi\u00f3n de universalidad. Para Kant cuando se enjuicia algo como bello se \u201cexige de todos precisamente la misma satisfacci\u00f3n: no se juzga meramente para s\u00ed, sino para todos\u201d [B 20], aunque esto no implica que el juicio del gusto deje de ser subjetivo, sino que se relaciona m\u00e1s con la idea de que se \u201chabla de la belleza como si fuera una propiedad de las cosas\u201d [B 20]. Este criterio o condici\u00f3n que plantea Kant es, quiz\u00e1, dif\u00edcil de argumentar, pues al ser el juicio del gusto un juicio subjetivo, para m\u00ed no es claro c\u00f3mo puedo esperar que a los otros les parezca bello lo mismo que a m\u00ed. Quiz\u00e1 la forma en que lo ve\u00eda Kant, y como yo lo veo, es que para m\u00ed ser\u00eda extra\u00f1o que si le muestro esta escena a otra persona no le parece bella. As\u00ed, me sorprender\u00eda que no tuviera la misma consideraci\u00f3n que yo sobre la escena, pero, en mi caso, no dir\u00eda que esa persona no tiene buen gusto, sino que simplemente es diferente. Por lo cual, en este punto me estar\u00eda alejando un poco a los planteamientos kantianos, y quiz\u00e1 podr\u00eda decirse que no ser\u00eda estrictamente un juicio del gusto.<\/p>\n<p>Entonces, en \u00faltimas, si bien mi enjuiciamiento de lo bello no se sigue del todo por los planteamientos de Kant, s\u00ed hay una gran resonancia. Por lo tanto, se podr\u00eda decir que la escena es bella en cuanto que genera un sentimiento de satisfacci\u00f3n desinteresada y porque no est\u00e1 atravesada por ideas o conceptos que permitan justificar l\u00f3gicamente su belleza (aunque esto no necesariamente implique una validez universal). Pero de igual forma quedan preguntas frente a las posibilidades que se dar\u00edan con esta escena y otras formas que se podr\u00eda justificar que es bella. Es decir, \u00bfqu\u00e9 suceder\u00eda si el placer que me genera esta escena no fuera la escena misma sino su contexto? \u00bfo su relaci\u00f3n conceptual con el resto de la pel\u00edcula? \u00bfo, incluso, por el inter\u00e9s que despierta en mis sentidos la intensidad de los colores o de los sonidos?<\/p>\n<p><strong>B. La escena como arte bello<\/strong><\/p>\n<p>Teniendo en cuenta lo anterior, es interesante preguntarse de qu\u00e9 manera podr\u00edamos entender esta escena de Solaris no solo como un objeto bello o que podemos enjuiciar como bello, sino tambi\u00e9n como una obra de arte bello (en especial es una reflexi\u00f3n interesante considerando que se trata de un ejemplo cinematogr\u00e1fico, es decir, un tipo de arte al que no estuvo expuesto Kant). As\u00ed, a pesar de la complejidad de la teor\u00eda kantiana respecto al arte y el genio, me interesa particularmente explorar la relaci\u00f3n de esta escena con las nociones de \u201carte bello\u201d y la \u201cidea est\u00e9tica\u201d.<\/p>\n<p><em>La cosa bella y la naturaleza<\/em><\/p>\n<p>En primer lugar, podr\u00edamos partir del supuesto que, desde la teor\u00eda kantiana, esta escena de Solaris es parte del campo del arte, pues, no podr\u00eda ser naturaleza ni tampoco ciencia. Por lo cual, la pregunta de fondo ser\u00eda si podr\u00edamos considerarla arte bella y, en ese caso, es importante tener en consideraci\u00f3n algunos de los elementos fundamentales de este tipo de arte que Kant presenta en la <em>Cr\u00edtica<\/em>.<\/p>\n<p>Para Kant, como lo explica en el par\u00e1grafo \u00a745, una de las caracter\u00edsticas esenciales del arte bello es que parece naturaleza, as\u00ed explica: \u201cel arte s\u00f3lo puede llamarse bello cuando somos conscientes de que es arte y, sin embargo, parece naturaleza\u201d [B 179]. Esto pareciera significar que, seg\u00fan Kant, el arte es bello en la medida en que cuando nos encontramos con la obra de arte y sabemos que hay una intencionalidad detr\u00e1s por parte del artista con lo que respecta a la representaci\u00f3n que hay en la obra, de igual manera, se nos presenta de tal manera que pareciera ser parte de la naturaleza. Ahora, lo que debemos preguntarnos en este punto es \u00bfqu\u00e9 podr\u00eda significar que \u201cparezca naturaleza\u201d?<\/p>\n<p>En principio, una lectura \u201cestricta\u201d de estos par\u00e1grafos podr\u00eda referirse a que la obra de arte, como va a decir Kant en el par\u00e1grafo \u00a748, es una \u201crepresentaci\u00f3n de una cosa bella\u201d y, como las \u201ccosas bellas\u201d solo se dan en la naturaleza, entonces, el arte bella ser\u00eda una fiel representaci\u00f3n de una cosa bella, es decir, de la naturaleza. Con esto podr\u00edamos decir que estamos siendo consistentes con el contexto en el que Kant escribe esta <em>Cr\u00edtica<\/em>, pues es claro que el tipo de arte a la que \u00e9l estuvo expuesto (siglo XVIII y, adem\u00e1s, del arte que llegaba a K\u00f6nigsberg), era un arte que, en t\u00e9rminos generales, fundamentaba su representaci\u00f3n en la naturaleza misma, como paisajes, animales o plantas (seguro deben haber excepciones, pero debido a mis conocimientos limitados frente a la historia del arte no tendr\u00eda tal referencia, pero lo que es claro es que este tipo de arte parece ser de una naturaleza distinta a los diferentes tipos de arte que se dieron a finales delo siglo XIX y el resto del siglo XX, que quiz\u00e1s se alejan mucho m\u00e1s de esta idea de \u201crepresentaci\u00f3n de la naturaleza\u201d).<\/p>\n<p>Ahora bien, tambi\u00e9n se podr\u00eda hacer una lectura m\u00e1s \u201camplia\u201d de lo que se refer\u00eda Kant con esto, pues podr\u00edamos decir que \u201cuna obra de arte bello parece naturaleza\u201d, puede referirse a que se nos presenta de una forma natural, no es algo que irrumpe, sino que est\u00e1 constituido de tal forma, tal libertad y tal espontaneidad que es como cualquier otra cosa que nos encontramos en la naturaleza. Esto parece tener sentido dentro de la teor\u00eda filos\u00f3fica kantiana, pues \u00e9l mismo explica sobre el arte bello que \u201cla finalidad en su forma debe parecer tan libre frente a toda coerci\u00f3n de reglas arbitrarias como si se tratara de un producto de la mera naturaleza\u201d [B 179]. De esa manera, la postura de Kant frente al arte bello no estar\u00eda limitado a una mera representaci\u00f3n de la naturaleza o \u201ccosa bella\u201d, sino que har\u00eda referencia a algo mucho m\u00e1s complejo, a algo que har\u00eda parte de la manera en que la obra se nos presenta y no simplemente lo que est\u00e1 intentando representar. As\u00ed, ahora ser\u00eda relevante preguntarnos c\u00f3mo podemos entender esto en la escena de Solaris.<\/p>\n<p>Algo curioso en la escena de Solaris es que, precisamente, es una escena de la naturaleza. Pero lo interesante ac\u00e1 es que no es solo porque sea la escena de Solaris, sino que podr\u00edamos decir que es parte del cine como expresi\u00f3n art\u00edstica. Es decir, si bien no todo el cine se fundamenta en im\u00e1genes de \u201calgo real\u201d (por ejemplo, la animaci\u00f3n o el CGI), en el caso de una pel\u00edcula del estilo de Solaris lo que estamos viendo no pareciera ser una mera representaci\u00f3n de la naturaleza (como lo es una pintura, una escultura o un poema), sino que son im\u00e1genes que corresponden directamente a la naturaleza, pues podr\u00edamos decir que lo que vemos es, en su mayor\u00eda, lo que realmente es. Esto nos lleva a cuestionar uno de los supuestos de los que partimos, pues la l\u00ednea que divide arte y naturaleza (que es uno de los criterios de los que parte Kant en el par\u00e1grafo \u00a743) es menos clara en este ejemplo de lo que pens\u00e1bamos originalmente.<\/p>\n<p>Partiendo de lo anterior, no es muy claro si las algas, el agua, las plantas que vemos en la pel\u00edcula podr\u00edan ser consideradas como representaci\u00f3n de la naturaleza, o si m\u00e1s bien podemos entenderlas como parte de la naturaleza misma. Este punto nos lleva a una de las discusiones que se dieron al inicio del texto, en donde surg\u00eda la pregunta de si lo que se estaba enjuiciando eran los objetos de la escena (como las algas y el lago) o la escena como objeto est\u00e9tico. As\u00ed, si estuvi\u00e9ramos enjuiciando solo a los objetos que salen en la escena (y no la escena misma) solo tendr\u00edamos que preguntarnos si podr\u00edamos considerarlos cosas bellas o representaciones de las cosas bellas. En otras palabras, la cuesti\u00f3n ser\u00eda si podr\u00edamos partir de estos objetos como la naturaleza misma, o como representaciones de cosas bellas, es decir, como obra de arte. Esto \u00faltimo tendr\u00eda sentido pues quiz\u00e1 la mediaci\u00f3n de las im\u00e1genes cinematogr\u00e1ficas significar\u00eda que no podr\u00eda ser una cosa bella sino una representaci\u00f3n, pero esto nos lleva a m\u00e1s preguntas, pues, por ejemplo, \u00bfpara Kant podr\u00eda ser una cosa bella la flor que veo en una fotograf\u00eda o en un video, o solo ser\u00eda una representaci\u00f3n de la cosa bella y, por lo tanto, arte? En ese caso, \u00bfpara que sea bello naturalmente tengo que tener un \u201ccontacto directo\u201d con el objeto? \u00bfy en que consistir\u00eda ese \u201ccontacto directo\u201d? Si bien estos cuestionamientos son interesantes, pues con esto podr\u00edamos cuestionarnos si algo como la fotograf\u00eda ser\u00eda arte para Kant, vamos a partir de la forma que hemos hecho hasta ahora, que se est\u00e1 enjuiciando a la escena como objeto est\u00e9tico y no a los objetos que aparecen en ella.<\/p>\n<p>Entonces, si estamos enjuiciando a la escena como un todo tendr\u00edamos que preguntarnos si podemos decir que se nos presenta como si fuera naturaleza. Si partimos de la lectura m\u00e1s \u201cestricta\u201d, llegamos al problema que est\u00e1bamos tratando anteriormente, pues tenemos la dificultad de saber si lo que nos muestra la escena es una representaci\u00f3n o la naturaleza misma. Ahora, si bien esta discusi\u00f3n es valiosa, considero m\u00e1s interesante partir primero de la lectura m\u00e1s \u201camplia\u201d frente a el arte bello como naturaleza y, de esa manera, la cuesti\u00f3n ser\u00eda analizar si esta escena de Solaris se nos presenta de forma natural, espont\u00e1nea y libre de \u201ctoda coerci\u00f3n de reglas arbitrarias\u201d. Es claro que esta posibilidad parece descansar en cierto aspecto subjetivo, que igual es propio del juicio del gusto en la <em>Cr\u00edtica<\/em>, pero desde un aspecto de \u201ccomposici\u00f3n\u201d de la escena como un todo, podr\u00eda decirse que s\u00ed se cumple con esta idea de mostrarse naturalmente. La escena no es disruptiva, y si bien presenta diferentes im\u00e1genes, todas parecen coincidir con un ritmo y una espontaneidad que hace la conexi\u00f3n entre ellas no solo adecuada sino necesaria. Precisamente, pareciera que la belleza de la escena recae en gran medida en la forma fluida y espont\u00e1nea en que se muestran las im\u00e1genes, los sonidos y los colores, no parece haber aspectos que interrumpan y que evidencien alg\u00fan tipo de \u201cregla arbitraria\u201d. As\u00ed, a pesar de que es algo dif\u00edcil de poner en palabras, pareciera que cada una de las im\u00e1genes se presentan como se deber\u00edan presentar y en el momento en el que se deber\u00edan presentar, incluso la irrupci\u00f3n de Kevin con su traje azul que contrasta con el verde de la naturaleza no es una irrupci\u00f3n que parezca ser fuera de lugar, sino que justamente es una irrupci\u00f3n propia de la naturaleza de la escena. Entonces, podr\u00edamos decir que la forma en que se presenta la escena, su composici\u00f3n fluida y espont\u00e1nea donde todo parece estar donde debe estar, es justamente lo que la hace que parezca natural y, por tanto, una obra de arte.<\/p>\n<p>Incluso, considerando lo anterior, podr\u00edamos decir que con esta lectura m\u00e1s amplia podemos volver a las cuestiones de la lectura m\u00e1s estricta, debido a pareciera que, si consideramos toda la escena como un objeto bello, podr\u00edamos argumentar que si bien la pel\u00edcula parte de la naturaleza misma, el hecho de que provenga de un producto cinematogr\u00e1fico (pues estamos enjuiciado a la escena y no a los objetos que est\u00e1n en ella), nos estar\u00eda indicando que es una representaci\u00f3n, pues en la escena, a pesar de tener elementos de la naturaleza, igualmente se est\u00e1 manipulando o, mejor, jugando con los elementos de esa naturaleza. B\u00e1sicamente, la coloraci\u00f3n de las im\u00e1genes, los vol\u00famenes y tipos de sonidos, los enfoques de la c\u00e1mara y los cortes entre im\u00e1genes, si bien parten de la naturaleza misma, son una decisi\u00f3n propia del director (pues los colores, los sonidos y las dimensiones podr\u00edan ser diferentes \u201cen realidad\u201d) y, por lo tanto, significa que son una forma en la que el director buscaba representar esa naturaleza. Esto significa que el supuesto original de que es una obra de arte y no naturaleza s\u00ed tendr\u00eda sentido y, adem\u00e1s, tanto en la lectura \u201cestricta\u201d como en la \u201camplia\u201d, podr\u00edamos argumentar que esta escena es una obra de arte bello. Si consideramos esta reflexi\u00f3n, el cine como expresi\u00f3n art\u00edstica, o al menos el trabajo de Tarkovsky, abre una posibilidad interesante dentro del contexto kantiano, pues si bien partimos de la idea de esta escena como una representaci\u00f3n de la naturaleza, igual, a diferencia de otro tipo de arte, tanto el cine como la fotograf\u00eda, tienen una relaci\u00f3n que parece ser m\u00e1s estrecha entre la obra y su representaci\u00f3n de la naturaleza y la naturaleza misma, entonces nos queda la duda: \u00bfc\u00f3mo habr\u00eda pensado Kant este tipo de arte?, \u00bfser\u00eda de la misma naturaleza que la pintura o la escultura? \u00bfo de qu\u00e9 manera podr\u00eda ser enmarcado en el contexto de la <em>Cr\u00edtica<\/em>?<\/p>\n<p><em>La idea est\u00e9tica en Solaris<\/em><\/p>\n<p>En segundo lugar, est\u00e1 la pregunta por la idea est\u00e9tica y la relaci\u00f3n entre imaginaci\u00f3n y entendimiento. En el par\u00e1grafo \u00a749, Kant expone \u201clas capacidades del \u00e1nimo que constituyen al genio\u201d, entre las cuales se encuentra expresar ideas est\u00e9ticas por medio del arte. Si bien la figura del genio es fundamental en esta parte de la <em>Cr\u00edtica<\/em>, lo que me interesa explorar a ra\u00edz de esta parte de la teor\u00eda kantiana es la idea est\u00e9tica y como tendr\u00eda cabida en la escena de Solaris. Ahora, volviendo al par\u00e1grafo \u00a749, se comienza con la idea de que hay algunos objetos de los que se esperar\u00eda que consider\u00e1ramos como una obra de arte bella pero que les hace falta algo. Para Kant esa falta de algo es una falta de \u201cesp\u00edritu\u201d, el cual entiende como un \u201cprincipio vivificante del alma\u201d que, en \u00faltimas, \u201cno es sino la facultad de exhibir <em>ideas est\u00e9ticas<\/em>\u201d [B 192]. Ahora bien, con esto Kant explica que estas ideas est\u00e9ticas, que hacen posible que las obras tengan esp\u00edritu y sean bellas, se puede entender como:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cAquella representaci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n que ofrece ocasi\u00f3n para pensar mucho, sin que, sin embargo, pueda serle adecuada ning\u00fan pensamiento determinado, esto es, un concepto, que, en consecuencia, ni alcanza ni puede hacer plenamente comprensible ning\u00fan lenguaje\u201d [B 193].<\/p>\n<p>Asimismo, m\u00e1s adelante en el par\u00e1grafo va a agregar que:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cla idea est\u00e9tica es una representaci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n agregada a un concepto dado, que est\u00e1 ligada con una tal multiplicidad de las representaciones parciales en el uso libre de la misma, que no cabe encontrar para ella ninguna expresi\u00f3n que designe un concepto determinado; es, pues, una representaci\u00f3n que permite a\u00f1adir mentalmente a un concepto muchas cosas inefables, cuyo sentimiento vivifica las capacidades cognoscitivas\u201d [B 197].<\/p>\n<p>Con esto, Kant pareciera explicar que las ideas est\u00e9ticas (similar a lo que sucede con las ideas de la raz\u00f3n), primero, tienden a algo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de la experiencia, solo que en este proceso tiene primac\u00eda la imaginaci\u00f3n y no la raz\u00f3n, y segundo, en estas ideas ning\u00fan concepto puede serles completamente adecuado y es en este punto donde se da ese libre juego entre la imaginaci\u00f3n y el entendimiento. Esto es fundamental en la obra del genio, pues, para Kant, las ideas est\u00e9ticas se relacionan con representaciones de la imaginaci\u00f3n que el genio produce con el fin de intentar \u201catrapar\u201d algo que sobrepasa los l\u00edmites de la experiencia y estimula o vivifica nuestras capacidades cognoscitivas. Es decir, para Kant pareciera que el hecho de que el genio sea capaz de que en su obra se d\u00e9 una idea est\u00e9tica se fundamenta en que, a pesar de partir de alguna intenci\u00f3n o concepto para hacer la obra (pues no es simplemente producto del azar), la obra de arte obliga a que nuestra imaginaci\u00f3n, en su libertad, le proporcione una \u201cabundante materia no desarrollada\u201d al entendimiento, \u00e9l cual no es capaz de procesarlo completamente para llegar al conocimiento, sino que se queda ah\u00ed, dando vueltas. Este punto parece ser fundamental en la noci\u00f3n de idea est\u00e9tica de Kant y su relaci\u00f3n con el esp\u00edritu, pues es en nuestra incapacidad de llegar a un concepto, de darle una \u201cconclusi\u00f3n\u201d a esta experiencia, que es posible que nuestras capacidades cognoscitivas se vivifiquen y se estimulen. Quiz\u00e1 en esto reside el car\u00e1cter reflexivo y contemplativo que para Kant se da en el juicio del gusto, es por esto que una obra bella nos hipnotiza, nos hace quedarnos en ella, el tiempo se detiene y nuestra mente queda envuelta en esa experiencia. Es por esto que parece haber una suspensi\u00f3n de todo cuando nos encontramos con algo bello, en ese momento no podemos escapar de la experiencia est\u00e9tica, y es en este punto en que se da un libre juego de nuestras facultades, donde la imaginaci\u00f3n no est\u00e1 subsumida al entendimiento, sino que queda liberada y nos obliga a dar vueltas, a quedarnos en la reflexi\u00f3n y contemplaci\u00f3n de lo bello sin nunca dar un sentido determinado, un concepto que nos deje satisfechos y nos permita seguir tranquilamente nuestras vidas. Y es esto mismo lo que nos permite volver a eso objeto bello cuantas veces lo deseamos y nunca quedar saciados de esa satisfacci\u00f3n, desinteresada, que nos produce.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfes esto lo que sucede con la escena de Solaris? Desde mi subjetividad dir\u00eda que s\u00ed, pero con esto volvemos a la dificultad respecto a la pretensi\u00f3n de universalidad. Es claro que para m\u00ed la escena tiene ese car\u00e1cter hipnotizante, como cuando se caracteriz\u00f3 como bella anteriormente, y si bien no me parece bella en funci\u00f3n del contexto general de la pel\u00edcula ni porque es de Tarkovsky, de igual forma, siempre est\u00e1 la pregunta de qu\u00e9 hay detr\u00e1s de la escena, porqu\u00e9 nos muestra eso y de esa manera. As\u00ed, considero que es en este punto en que me envuelve de forma m\u00e1s dram\u00e1tica las im\u00e1genes y los sonidos de la escena. En ese caso, desde mi propia experiencia est\u00e9tica, entender\u00eda que a lo que Kant se estaba refiriendo con este libre juego de las facultades cognoscitivas y la idea est\u00e9tica es que una obra de arte claramente parte de un fin, el artista la hace pensado en algo y, por lo menos en mi caso, la simple idea de que exista ese \u201cfin originario\u201d es el que termina despertando parte de mi apreciaci\u00f3n y conduce a vivificar mis facultades. Es decir, es claro que la satisfacci\u00f3n que me genera la escena no parte de un car\u00e1cter conceptual, sino que considero que es precisamente una satisfacci\u00f3n est\u00e9tica. Pero, con esta noci\u00f3n de idea est\u00e9tica y el libre juego de las facultades queda la pregunta si ese fin originario de la obra que proviene del genio es un factor en nuestra apreciaci\u00f3n de la obra, pues nos quedamos intentando controlar todas estas sensaciones, todo este material que la imaginaci\u00f3n da al entendimiento y le intentamos dar un sentido conceptual a la obra \u2013\u00a0 a lo \u00a0que Kant se refiere como adjudicarle un concepto \u2013 pero no podemos e igual seguimos intentado y ah\u00ed es cuando se vivifica nuestras capacidades. B\u00e1sicamente, en nuestro esfuerzo de intentar descifrar el \u201csignificado\u201d detr\u00e1s de la obra (el cual realmente no tiene en el sentido conceptual, pues el arte se rige por otro tipo de reglas que ni siquiera el mismo genio conoce sino solo aplica, seg\u00fan Kant), es lo que nos conduce a ese libre juego y, por tanto, a la vivificaci\u00f3n. Este es un punto interesante en Kant, pues podr\u00edamos interpretar que s\u00ed hay cierto factor cognoscitivo o intento de conceptualizaci\u00f3n en la experiencia est\u00e9tica, o al menos relacionado con la obra de arte, el problema es que ese intento se queda ah\u00ed, sin conclusi\u00f3n (igualmente queda la pregunta de si el mismo Kant estar\u00eda de acuerdo con esta interpretaci\u00f3n). De igual forma, Kant es claro en explicar que el genio s\u00ed parte de una intencionalidad, lo cual nos lleva al siguiente punto.<\/p>\n<p><em>El libre juego de las facultades<\/em><\/p>\n<p>Teniendo en cuenta la discusi\u00f3n anterior, partiendo de Kant, eso significa que Tarkovsky puso esa escena con alguna finalidad, con alg\u00fan concepto o conceptos en mente, y, por tanto, incluso algo que es aparentemente\u00a0 banal, como las im\u00e1genes de unas algas y de un lago, fue pensado por el director. En otras palabras, pareciera que Tarkovsky, como representaci\u00f3n de genio, encontr\u00f3 o descubri\u00f3 una idea est\u00e9tica capaz de expresar un concepto o algo determinado, pero lo represent\u00f3 de tal manera que abri\u00f3 las posibilidades para que se diera el libre juego de nuestras capacidades cognoscitivas, que nos permitiera estimular nuestro pensamiento. La capacidad de hacer esto, dir\u00eda Kant, solo pertenece a un genio.<\/p>\n<p>Pero \u00bfc\u00f3mo se da esto en Solaris? Ah\u00ed est\u00e1 nuestra dificultad m\u00e1xima, como se ha dado en todo el texto: la de poner en palabras la experiencia est\u00e9tica. No obstante, considero que una forma de darle sentido es por lo que la escena nos lleva a pensar. Podr\u00edamos decir que est\u00e1 escena nos lleva a que el entendimiento intente procesar lo que la imaginaci\u00f3n le est\u00e1 dando y le intenta dar un sentido, por eso es que en la escena las algas, el lago y las plantas parecen despertar m\u00faltiples consideraciones. Ah\u00ed, en la escena, veo el pasar el tiempo, ah\u00ed veo la representaci\u00f3n misma de la galaxia, la interrupci\u00f3n y conquista del hombre en la naturaleza representado en Kevin, el flujo de la vida, la tranquilidad primitiva que provee la naturaleza al humano, o simplemente son unas algas en un rio. Puedo concebir todo esto y a la vez ninguna me complace del todo: pueden ser todas, puede ser ninguna, incluso pueden ser m\u00e1s las formas de verlo o intentar entender, pero el punto final es que ninguna recoge el todo de la experiencia que esta idea est\u00e9tica produce sobre m\u00ed. Incluso, en este punto es claro porqu\u00e9 es una dificultad poner en palabras una experiencia est\u00e9tica y es que nunca podemos atribuirle un concepto. Nuestra imaginaci\u00f3n liberada se ha enloquecido y ha explotado al entendimiento con materia que no puede manejar y, por eso, nos quedamos ah\u00ed\u2026una y otra vez, perdidos en el objeto, sin poder comunicar lo que nos sucede, lo que vivimos, en palabras. Esto significa que detr\u00e1s de la <em>Cr\u00edtica del juicio<\/em>, Kant parece estar intentado dar forma, o al menos acercarse, a un tipo de experiencia que no puede ser comunicable con exactitud por medio del lenguaje. Es decir, el trabajo de Kant se nos presenta, no solo como un intento de entender lo bello y el arte, sino de algo mucho m\u00e1s dif\u00edcil, de comunicar una experiencia humana que es, en gran medida, incomunicable.<\/p>\n<p><strong>C. Reflexiones finales<\/strong><\/p>\n<p>Con todo esto, podr\u00edamos asegurar que desde la teor\u00eda kantiana esta \u201cescena\u201d de Solaris, no solo puede ser considerada bella sino tambi\u00e9n una obra perteneciente al arte bello. Ahora, con todo esto hay un punto final que llama la atenci\u00f3n y es que si bien, en su mayor\u00eda, pudimos ajustar algunos de los criterios de Kant para poder valorar o determinar como bello y como arte a esta \u201cescena\u201d de Solaris, es claro que no se sigue estrictamente de la teor\u00eda filos\u00f3fica.\u00a0Quiz\u00e1 en esto reside el valor de esta obra, pues Kant, en principio, parece ser muy estricto en lo criterios y argumentos que presenta en la <em>Cr\u00edtica del juicio<\/em>, pero, en \u00faltimas, la cuesti\u00f3n no parece ser que nuestra experiencia de lo bello o nuestra experiencia est\u00e9tica este sujeta estrictamente a lo que explica Kant. Es decir, el punto no es seguir al pie de la letra cada una de las cosas que dice y hacer una lista de criterio para poder llenarla y salir al mundo y decir: \u201cesto es bello y esto no\u201d, sino que Kant parece estar haciendo algo mucho m\u00e1s complejo e interesante, y es intentar poner en palabras, en teorizar una experiencia com\u00fan a todos, pero que se nos dificulta explicar por medio de conceptos. Es claro que las nociones de lo bello o del arte pueden ser diferentes para un ser humano que vivi\u00f3 hace dos siglos, pero lo valioso es que detr\u00e1s de todo parece existir cierto sentimiento, cierta experiencia que sin importar la \u00e9poca nos es com\u00fan a todos. Es claro que hay dificultad en considerar ideas como una estricta \u201cpretensi\u00f3n de universalidad\u201d o de un \u201cdesinter\u00e9s\u201d total, pero eso no significa que hasta cierto punto esto si haga parte en cierto grado de nuestras consideraciones est\u00e9tica. As\u00ed, lo interesante de esta obra es que se convierte en un soporte que nos ayuda a dar sentido de algo tan com\u00fan y en apariencia tan simple (pero realmente de una alta complejidad), como saber por qu\u00e9 algo \u2013 como la escena de Solaris \u2013 nos puede parecer bello.<\/p>\n<p><strong>D. Referencias: <\/strong><\/p>\n<p>Kant, I., Rodri\u0301guez Aramayo, R., &amp; Mas, S. (2012). <em>Cri\u0301tica del discernimiento<\/em>. Madrid: Alianza Editorial.<\/p>\n<p>Tarkovsky, A. (1972). <em>Solaris<\/em> [Film]. Mosfilm. <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=6-4KydP92ss&amp;t=170s&amp;ab_channel=%D0%9A%D0%B8%D0%BD%D0%BE%D0%BA%D0%BE%D0%BD%D1%86%D0%B5%D1%80%D0%BD%22%D0%9C%D0%BE%D1%81%D1%84%D0%B8%D0%BB%D1%8C%D0%BC%22\">\u0421\u043e\u043b\u044f\u0440\u0438\u0441. \u0421\u0435\u0440\u0438\u044f 1 (FullHD, \u0444\u0430\u043d\u0442\u0430\u0441\u0442\u0438\u043a\u0430, \u0440\u0435\u0436. \u0410\u043d\u0434\u0440\u0435\u0439 \u0422\u0430\u0440\u043a\u043e\u0432\u0441\u043a\u0438\u0439, 1972 \u0433.)<\/a>[\/vc_column_text][\/vc_column_inner][vc_column_inner width=\u00bb1\/6&#8243; css=\u00bb.vc_custom_1655153922403{border-left-width: 1px !important;border-left-color: #ff8d93 !important;border-left-style: solid !important;}\u00bb][vc_column_text][\/vc_column_text][\/vc_column_inner][\/vc_row_inner][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row u_row_style=\u00bb0&#8243; u_row_paralax=\u00bb0&#8243; u_row_scheme=\u00bb0&#8243; css=\u00bb.vc_custom_1656103171178{padding-top: 50px !important;}\u00bb][vc_column][vc_btn title=\u00bbRegresar a la portada de Cl\u00edo #10&#8243; style=\u00bboutline-custom\u00bb outline_custom_color=\u00bb#ff8d93&#8243; outline_custom_hover_background=\u00bb#ff8d93&#8243; outline_custom_hover_text=\u00bb#ffffff\u00bb shape=\u00bbsquare\u00bb align=\u00bbcenter\u00bb link=\u00bburl:https%3A%2F%2Fhistoriadelarte.uniandes.edu.co%2Fclio%2Fclio-revista-de-historia-del-arte-decima-edicion%2F\u00bb][\/vc_column][\/vc_row][vc_row u_row_style=\u00bb0&#8243; u_row_paralax=\u00bb0&#8243; u_row_scheme=\u00bb0&#8243; css=\u00bb.vc_custom_1656103171178{padding-top: 50px !important;}\u00bb][vc_column width=\u00bb1\/2&#8243;][vc_column_text css=\u00bb.vc_custom_1684267130836{padding-top: 50px !important;padding-bottom: 50px !important;}\u00bb] El Kant cinematogr\u00e1fico: Solaris y lo bello [\/vc_column_text][vc_text_separator title=\u00bbPor Juan Francisco Gonz\u00e1lez R.\u00bb color=\u00bbcustom\u00bb accent_color=\u00bb#ff8d93&#8243;][\/vc_column][vc_column width=\u00bb1\/2&#8243;][vc_single_image image=\u00bb12310&#8243; img_size=\u00bbfull\u00bb][\/vc_column][\/vc_row][vc_row u_row_style=\u00bb0&#8243; u_row_paralax=\u00bb0&#8243; u_row_scheme=\u00bb0&#8243; css=\u00bb.vc_custom_1656103171178{padding-top: [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":12310,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2124,2112,3288],"tags":[],"class_list":["post-12377","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulo","category-clio","category-decima-edicion"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.3 - 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